domingo, 4 de febrero de 2018

Vendemos lo que somos y somos lo que vendemos

Alejandro Fonseca Cruz    Universidad del Rosario    Escritura de Ensayos de Opinión     Escrito #2


                                            Vendemos lo que somos y somos lo que vendemos.

‘Es la naturaleza la que da la nobleza en la conducta; pero la educación, con todo, enseña las reglas.’  
Anton Chejov

La etiqueta es la manera en como nos mostramos y nos presentamos a las demás personas, si no tenemos esa identidad clara las probabilidades de crecer como persona será casi imposible, pues no tendremos claro qué queremos, de dónde partiremos y cómo llegaremos a nuestras metas. Colombia es uno de esos países sin una identidad clara, pues no hay unidad en esa identidad y esto que otras personas nos pongan etiquetas, la cuales no somos capaces ni conscientes de cómo quitar, ya que no nos conocemos a nosotros mismos. Esa falta de identidad nos lleva a un viaje sin rumbo, sin verdaderas inspiraciones dejando las decisiones importantes de un lado o en las manos de alguien que nos puede perjudicar.  Esto lleva a preguntar:

¿Hasta qué punto los colombianos podremos ser una misma nación con una sola identidad?

            El aprendizaje continuo y la recordación de dicho aprendizaje crea el entendimiento del alma y la identidad de una persona, pues conocer su contexto y su pasado logra generar una persona cada vez más integral. En el caso de Colombia, este ya había perdido su identidad desde antes de su independencia, puesto que el problema estructural y de identidad colombiano parte de una cultura española arraigada por el pueblo a través de los años. Esto generó una gran división social generando una cultura de rivalidad en la misma, pensando solamente en la adquisición de poder y no en una manera de evolución para el país (Mejía y LaRosa, 2014, págs 107-108). El mayor problema de los colombianos es el constante olvido de su historia, no existe una cultura del registro que nos podría hacer conscientes de los cambios y del aprendizaje que nos deja nuestro pasado, haciéndonos perder cada día más nuestra esencia y apego a nuestro país.

Existen ejemplos claros de cómo perdemos nuestra identidad y dejamos que otros la creen sin conocernos. Uno de estos eventos perdidos de nuestra historia, es la llegada de Rafael Núñez al poder, representante del partido conservador y seguidor de la iglesia católica, que realizó la Constitución de 1886, en donde centralizo y catolizó el país dándole el poder a su partido político y a la iglesia excluyendo a otras comunidades de la sociedad; así, se creó un plan de gobierno cuyo objetivo era mantener la gobernanza por encima de todo, repercutiendo en problemas de mercado internacional y de inclusión social (Mejía y LaRosa, 2014, págs 107-108). Este pensamiento egoísta en el manejo del poder crea problemas estructurales en la parte política, social y de relaciones internacionales, en la medida de que no se está viendo el país como un conjunto sino como un negocio para unos pocos.

Esta falta de determinismo por parte del pueblo y la falta de identidad en el mismo dejó que la estructura católica de los españoles se arraigará y generará una sensación de injusticia por parte del pueblo, el cual, por un mal manejo de las instituciones políticas por parte de los dirigentes, provocó la actuación de ciertos segmentos bajo el sistema desorganizado buscando poder e identidad en la sociedad, descentralizando el poder del estado y, por lo tanto, afectando más la estructura e identidad del país. El sentimiento de injusticia, generadó por los ideales católicos, por parte de ciertos segmentos de la población, que no estaban convencidos del poder del estado, generó eventos como la Guerra de los Supremos, la Guerra de los mil días, el Bogotazo, el surgimiento de las guerrillas, el narcotráfico, la etiqueta de Colombia en los 90’ y continua actualmente, y así sucesivamente (Mejía y LaRosa, 2014, págs 105-120), muchos eventos olvidados por los colombianos. Estos conflictos que llevaron a más desestabilidad estatal surgen por ese pensamiento de exclusión de la iglesia católica, influyendo de muchas maneras negativas, como se desenvuelve el estado con su pueblo y el pueblo con el estado, perdiendo cada vez más esa identidad. 

Entonces, qué se espera de una nación que no tiene sentido de pertenencia, identidad y metas claras para el futuro. La falta de conocimiento de la historia colombiana provocado la baja importancia de plantearse de hacia donde y cómo se llevará al país, pero este no es el único problema que tiene el país, la carencia de integración social y económica del país, parte del poco interés de los dirigentes para llevarlo a ser prospero, pues crean políticas incorrectas y estrategias ineficientes perjudicando cada vez más el bienestar país; esto genera un empobrecimiento mayor en el pueblo y un enriquecimiento en la élite (Acemoglu, 2012). Esto conlleva a que no sólo la riqueza este acumulada en unas pocas manos, pues si pudiéramos distribuir esta cada colombiano tendría 129.289 dólares (367,6 millones de pesos) (PORTAFOLIO, 2018), sino a que el pueblo no tenga poder político y provoca la perdida de oportunidades de los colombianos para ser alguien conocido, el cual pueda hacer cambios y poder generar una etiqueta positiva para el país y el mundo; ya que la etiqueta de los colombianos por parte del mundoes el de no poder lograr generar ideas y conocimientos relevantes para la humanidad.   

De este modo, los colombianos necesitan las agallas de derrocar la élite del país, para así poder llevar a la creación de una nueva sociedad, donde se garantice la seguridad, los derechos y las oportunidades de crecimiento. Así pues, los colombianos lograrán tener una etiqueta respetable y admirada internacionalmente, ser un ejemplo a seguir por nuestros valores, persistencia y cambio; pues no es solo lo que tenemos en la cabeza sino como lo hacemos para que sea realidad, si entendemos nuestra historia y reflexionamos sobre esta no volveremos a cometer los mismos errores en nuestra historia porvenir y lograremos grandes objetivos como un solo país con una sola identidad de crecimiento, esa identidad que rompe con las diferentes culturas y costumbres, una identidad que logra integrarlas todas para lograr un objetivo mayor, ese objetivo llamado Colombia.

Referencias
Acemoglu, D. & Robinson, J.A. (2012). ¿Por qué fracasan los países? Los orígenes del poder, la
 prosperidad y la pobreza. Barcelona: Grupo Planeta, pp. 21 – 120.
Germán Mejía Pavony y Michael J. LaRosa (2014). El Conflicto. En G. &. Mejía Pavony, Historia concisa de Colombia (1810-2013) (pág. 278). Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.

PORTAFOLIO. (31 de Enero de 2018). ¿Cuánto dinero recibiría cada colombiano si se pudiera repartir la riqueza del país? Recuperado el 04 de Febrero de 2018, de PORTAFOLIO: http://www.portafolio.co/economia/riqueza-en-colombia-2018-segun-el-banco-mundial-513779

No hay comentarios:

Publicar un comentario