El Homopatience, la evolución o la perdición, la meta del futuro.
“Nunca debes esperar el momento, debes crearlo. Solamente
tu tienes el poder de que las cosas se creen. El esperar no es un sinónimo de
paciencia sino de pereza; la paciencia es la habilidad de construir algo a
largo plazo. No dejes esperando a tu vida, simplemente vívela”
Alejandro Fonseca
Como hablé en mi anterior texto El Homopatience, los jóvenes han perdido la capacidad de tener
paciencia, pues no tienen la disciplina para llegar a realizar grandes metas, a
partir de pequeños detalles y esfuerzos que llevan a la trascendencia de las
personas. También se habló del ejemplo del experimento del Masmelo, elaborado
por el psicólogo austriaco Walter Mischel de la Universidad de Stanford en 1972,
en donde se ponía a prueba la paciencia de los niños y con los datos
recolectados, hacían un seguimiento en la vida de estos niños para determinar
su éxito, artículo obtenido de El
Espectador. Al final se planteo que las personas no se nacen sino se hacen,
pero lo que sí se puede determinar es que una persona que no es inspirada o
guiada para llevar a cabo una meta única en su vida nunca podrá ser un Homopatience.
Sabiendo que los jóvenes necesitan de dicha
inspiración para que puedan plantearse metas y alcanzarlas, se pregunta: ¿de qué manera las instituciones académicas
replantearán la estructura educativa, promoviendo esas cualidades que necesitas
los jóvenes?
El gran problema de la educación occidental tradicional
es el modelo industrial utilizado, pues se enfoca en dar una misma manera de
aprendizaje a personas y contextos totalmente diferentes, sin lograr que la
gran mayoría de las personas realmente aprendan y se desarrollen. Este tipo de
educación se ha esparcido por el mundo por la supuesta necesidad de hacer progresar
y mejorar los países; sin embargo, a costa de ello se ha perdido sabiduría
ancestral de comunidades y tribus indígenas en todo el mundo, por el hecho de ‘modernizar’
esos lugares. En la Figura 1, se pueden ver varios problemas que trae la
educación industrial en contraposición a la agrícola.
En Colombia existe una gran perdida de conocimientos por
la implementación del modelo industrial, haciendo además que los jóvenes no
tengan interés en aprender o ir a tomar clases, pues más que sentirse en un
lugar para su crecimiento están en un lugar que restringe sus verdaderas
capacidades. Además, el objetivo principal de ir a estudiar en un colegio colombiano
es el sacar una buena calificación en las Pruebas
Saber 11 para entrar a una buena universidad y luego ser un empleado más
con salarios de miseria. De hecho, la revista Semana en un artículo mostró:
Los colegios no
están trabajando con los jóvenes en orientación profesional para que
estudiantes y padres de familia conozcan la oferta educativa y los costos de la
educación post media, las posibilidades de emprendimiento, los retos de
formación o las perspectivas del mercado laboral. En este sentido, los colegios
deberían preguntarse cuántos jóvenes no acceden a la educación superior por
falta de información o de motivación, y por qué una parte de los que acceden
terminan desertando en los 2 primeros semestres. (Martínez, 2016)
Los jóvenes no
ven interés en ser esclavos de un sistema, quieren libertad, pero al no ser
bien guiados pueden terminar en alternativas como el crimen o grupos al margen
de la ley. El modelo que domina la educación está creando maquinas necesarias
en el mercado laboral y no sujetos íntegros que puedan hacer una diferencia en
el mundo.
También existen
nuevos modelos de educación que utilizan países desarrollados, que se encargan
en crear individuos analíticos y emprendedores, a partir de una competencia sana
sin crear puestos, pues comprenden que cada estudiante tiene unas competencias
muy desarrolladas y otras por desarrollar. Es por eso que este modelo tiene un sistema
de evaluación que evita los números, pues al utilizar números genera una
competencia desalentadora alumnos, por ello, “no se realizan exámenes ni se
otorgan calificaciones hasta que los niños alcanzan quinto grado con 11 años” (Universia España, 2018) . Esto hace que los
estudiantes más que pensar en una nota o calificación, realmente aprenden a
aprender, es decir, que se divierten descubriendo nuevas cosas sin recibir un
premio o castigo a cambio.
Asimismo, este modelo realmente logra que un niño o
joven pueda convertirse en un Homopatience,
al no tener la prisa o la pereza de analizar y descubrir, se convierte en un
individuo que se divierte en el proceso de aprendizaje, haciendo que se vuelva
autónomo y autodidáctico. Al disfrutar dicho proceso, estos individuos son
capaces de ser consistentes en sus metas, logrando lo que se cumplen y yendo
más allá de las expectativas, sin realmente esperar algo de retribución.
Referencias
Finkel, M. “¿El sistema educativo
es un sistema industrial?” en
Fonseca Cruz, A. (30 de marzo de 2017). El Homopatience. Recuperado el 23 de abril de 2018. De
Blogspot: http://alejandrofonsecacruz.blogspot.com.co/2017/03/semana-9.html
MARTÍNEZ, Á. P. (05 de Agosto de 2016). El fracaso de la
educación media en Colombia. Recuperado el 23 de Abril de 2018, de Dinero:
https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/el-fracaso-de-la-educacion-media-en-colombia-por-andres-perez/226546
OCCINANCE, Consultoría
estratégica. “Industria educativa”,
Redacción Vivir. (6 de Diciembre de 2013). ¿Quién resiste
la tentación de un masmelo? Obtenido de El Espectador:
http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/quien-resiste-tentacion-de-un-masmelo-articulo-462735
Robinson, K. (2011) Video: ¡A
iniciar la revolución del aprendizaje!, disponible
Universia España. (2018). ESTUDIAR EN FINLANDIA.
Recuperado el 23 de Marzo de 2018, de Universia España:
http://www.universia.es/estudiar-extranjero/finlandia/sistema-educativo/estructura-sistema-educativo/147v
